na sua mesa: Cabo de Gata

na sua mesa: Cabo de Gata

Siempre es un buen momento para escaparse, todavía más si se escapa uno a Cabo de Gata.

Mis recuerdos más felices han sido allí y vuelven siempre cuando menos lo espero:
El día que fuimos a Las Negras a tomar cañas y tapas en un chiringuito y Trini descubrió la playa: estuvo horas y horas corriendo en círculos.
Cada vez que hemos ido a Cactus Níjar y he llenado el coche de las plantas y macetas más bonitas que hay en casa.
Las fiestas de verano en San José, que es como volver a “Verano azul”.
La Playa de los Muertos toda para nosotras, con sus piedras de confetti y su agua turquesa.
Perderse por las carreteras de tierra roja y cuando descubres El Cortijo del Fraile sentir que estás tocando a Lorca.
Volver siempre al Molino de Fernán Pérez, nuestra casa en el cabo.
Llegar al Bar de Jo, que es como teletransportarse a Arizona.
El día que fuimos a leer a la Cala de la Media Luna y había musgo en la orilla (y a la vuelta descubrimos la playa de Indiana Jones).

Y siempre, siempre, comer cazón en adobo en esa terraza alta que da al mar en la Isleta del Moro.

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