Baby you can drive my car

En uno de los paseos londinenses (en busca de alguno de los locales de mi lista) me encontré con esta monada aparcada. Me llamó la atención su color acuoso y el contraste que hacía con los ladrillos de las casas, con el gris del asfalto y con las cercas verdosas que habían sobrevivido a un invierno de muchas lluvias y poco sol.

Me sacó una sonrisa y yo decidí sacarle una fotografía.

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A los dos días, paseando de nuevo, me crucé con su primo hermano : )

A pesar de que Londres es una ciudad donde se pueden ver cochazos de lujo de cientos de miles de euros, yo me quedo con cualquiera de estos dos sin pensármelo dos veces.