Cuatro días de agosto en Madrid

Madrid | na sua lua

Para poner el broche de oro a mis vacaciones, tras dos semanas en Portugal y antes de volver a Barcelona, decidí hacer una parada de cuatro días en Madrid, una ciudad que siempre me apetece.

En realidad la capital no es precisamente el destino típico de vacaciones en agosto y de hecho muchos de los sitios que tenía en mente conocer estaban cerrados, pero a mí me pareció un momento perfecto para aprovecharla con calma y sin las aglomeraciones de otras épocas, como la navideña, por ejemplo. Además tuve a unos guías estupendos, ¿quién me hubiera paseado tan bien y tan bonito como Adrián y Erea?

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El plan, en realidad, era no tener plan. Patear calles auténticas (no podía faltar una visita al Rastro el domingo por la mañana en busca de tesoros viejunos), comer en lugares interesantes, probar algún que otro helado, tomar algún que otro café… y charlar mucho, eso lo que más.

Uno de los días se unió a nuestra ruta Daiana, mi madrileñoargentina favorita a la que hacía casi un año que no veía. Con ella fuimos hasta The Hat, un hostal muy chulo con un diseño muy cuidado que en su último piso tiene una terraza con mucho encanto. Desde allí se pueden ver los tejados de Madrid y por un momento te olvidas de que estás en una ciudad de tres millones de habitantes.

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De todos los lugares que visitamos me gustaron especialmente Los Chuchis y su menú del día y Cafelito, sus aromas y la simpatía de sus trabajadores. Adrián y Erea me presentaron su Lavapiés querido y yo me dejé conquistar. ¡Imposible no hacerlo!

Además, en Cafelito y justo antes de irme de vuelta a Barcelona, pude conocer a Chejo de La Bici Azul, ¡por fin! Fue genial desvirtualizar a alguien a quien sigo desde hace tanto tiempo :)

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Y no me puedo olvidar de la gran sorpresa que para mí fue El Imparcial, un restaurante y tienda de diseño que me impresionó nada más llegar (está ubicado en un antiguo palacete) y cuyo interiorismo es una gozada: elegante, luminoso y moderno pero con el toque justo.

Cuando pedimos la comida y le hinqué el diente a mi plato se me escapaban los “¡mmm!” a cada bocado. Hacía tiempo que no probaba un plato tan delicioso y la prueba es que ni siquiera pude sacarle una foto digna porque voló.

La tienda de El Imparcial merece una mención a parte. El espacio i. es una concept store llena de cosas bonitas, desde revistas hasta productos cosméticos, que se encuentra en la sala de al lado del restaurante. Así, después de probar us deliciosa comida, puedes alegrarte la vista con su selección de productos. Tengo que decir que no es un sitio barato pero vale la pena probarlo al menos una vez, palabrita. ;)

Y esos fueron mis cuatro días en Madrid, días de buenos amigos y de buenos ratos que ya estoy deseando repetir.

Y tú, ¿conocías los sitios que visité?, ¿qué te parecen a ti?

Lisboa a la deriva y el Alentejo más rural

¡Hola! Como quien no quiere la cosa las vacaciones se han esfumado y ya vuelvo a estar por aquí. ¿Cómo pasan tan rápido los meses de verano? Aún así, como dije en Facebook el otro día, es el primer año que vengo contenta de las vacaciones, con ganas de que llegue septiembre y de que empiece la rutina, que por primera vez me motiva de verdad. Además, es la primera vez que estoy tantos días sin publicar en el blog y se me estaba haciendo muuuy raro.

Este año, después de tanto viajecito (hello NYC!), me he tomado el verano con más calma y he aprovechado la primera quincena de agosto para pasar unos días en casa, o lo que es lo mismo, en Portugal :)

Volvería una y otra vez, no me canso nunca.

La primera semana me sirvió para perderme yo sola por las calles de mi ciudad favorita. Subí al mirador del arco de la Rua Augusta con el resto de turistas, donde las vistas a la Praça do Comércio son una gozada (véase primera foto de este post); volví a visitar mis sitios imprescindibles como las callejuelas vestidas de fiesta de Alfama; me dejé caer por barrios desconocidos, observé detalles, me lo tomé con calma y fueron unos días muy a la Deriva.

También tuve tiempo para pasar algún que otro rato con gente a la que admiro y aprecio, como Lu de Rebuçado Ácido, con la que comí un día en la LX Factory y a la que tenía muchas ganas de conocer en persona, con Sanda de Little UpsideDown Cake con la que fuimos de pícnic al Jardim da Estrela y pasamos un día bien chulo y también con la bonita de Maialen, que justo estuvo en Lisboa algunos de los días en los que yo estaba por allí y pudimos pasearnos juntas, conocernos mejor y darnos cuenta de que congeniamos a la perfección

Una semana después llegó el turno de salir de la ciudad, coger el coche y hacer un road trip rumbo al sur con unos amigos. El destino: Alentejo.

Pueblecitos con encanto, playas de ensueño, ciudades como Évora que me robaron el corazón, comida buenísima a rabiar y calma, mucha calma. Fue solo una semanita pero nos dio tiempo de visitar muchos lugares y de tomárnoslo con tranquilidad y muchas risas, que es de lo que se trata.

Nos dio tiempo hasta de encontrarnos con Bock, un perrito abandonado en la cuneta de una carretera perdida en medio de la nada. Nos lo llevamos, al día siguiente visitamos el veterinario y se unió a nuestras vacaciones y a la vida de mis amigos porque ahora vive como un rey en Barcelona. Le llamamos Bock por la cerveza portuguesa, Super Bock. Cuestión de prioridades ;)

Bock

Tras los días en tierras lusas y antes de volver a casa hice una pequeña visita a Madrid donde Adrián y Erea, que son más majos que nada, me pasearon y mimaron como a una reina. En el próximo post te enseño los sitios que más me gustaron de la capital, que no fueron pocos :)

¿Qué tal tu verano? It’s good to be back!